Primera reproducción de un lince hembra nacida in situ en Extremadura

Primera reproducción de un lince hembra nacida in situ en Extremadura (y con cinco cachorros).

En el pasado abril se constató la primera reproducción de un lince hembra nacida en campo en el área de reintroducción de Extremadura. Se trata de “Mene”, del 2015, hija de “Kodiak” (que a su vez fue el primer lince reintroducido en Extremadura en 2014). En un primer momento parecían ser 4 los cachorros, pero gracias al seguimiento detallado (por collar radioemisor y fototrampeo) se pudo comprobar que en realidad son 5. Esta cifra es bastante rara, ya que lo normal son 2-3 o como máximo 4 cachorros, aunque ha habido otros pocos casos, tanto en campo como en ex situ.

En el lince ibérico, como en otras especies, la productividad es un parámetro que refleja la eficacia en la reproducción y parte de la dinámica general de la población. La productividad se define como el número de cachorros que cumplen un año (o se dispersan o incluso se reproducen) / número total de hembras reproductoras. Esto puede depender de la disponibilidad de alimento, de la mortalidad natural y no natural, y de las interacciones.

Los valores medios del número de cachorros que finalmente llegan a la dispersión (juveniles o subadultos) obtenidos para la especie varían entre años, entre poblaciones y por la disponibilidad de conejos, pero de forma aproximada se sitúan en torno a 2, aunque los valores obtenidos en algunas poblaciones (Doñana y Andujar-Cardeña) fueron de 1 cachorro por camada de hembra detectada. En la actual situación del lince ibérico (“en peligro de extinción”) se necesitarían productividades altas (más de 2 juveniles dispersantes y potencialmente reproductores, por año y hembra).

Esperamos que la “tasa de supervivencia” de los cachorros de “Mene”, es decir el número de cachorros que llegarían a la dispersión con respecto al número de crías nacidas, sea muy alta. La tasa de supervivencia de los cachorros muestra la capacidad de crianza de las hembras reproductoras y depende fundamentalmente de la disponibilidad de alimento, pero también de las interacciones entre los hermanos y los machos, y otras causas.

En Extremadura en este año 2018 se han constatado, por ahora, 5 hembras reproductoras (siendo “Mene” la primera detectada), lo que cumpliría los objetivos del Proyecto LIFE+ “IBERLINCE” en cuanto a las áreas de reintroducción.

FOTO (GOBEX & Fundación CBD-Hábitat): hembra “Mene” en un paso debajo de la carretera este año (18-02-2018).

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