El fototrampeo detecta comportamientos sociales y familiares de los linces ibéricos

Durante los últimos 16 años se han monitorizado las poblaciones de linces ibéricos (empezando por Doñana y Sierra Morena, y en los últimos años también las poblaciones reintroducidas) de manera sistemática en el marco de tres proyectos “LIFE Naturaleza” sucesivos (el último el LIFE+ “IBERLINCE”). Así, se han obtenido datos demográficos, de distribución, de uso del territorio, de dispersión, conectividad e incluso sanitarios. Se han empleado dos métodos principales: fototrampeo (cada lince tiene un patrón de manchas exclusivo); y telemetría (con collares VHF y/o GPS).

El fototrampeo y la fotoidentificación han permitido obtener estimas de las poblaciones (con errores muy bajos, inferiores al 5%) por lo que ha sido la herramienta más útil para el seguimiento general de los linces. Por otro lado, la telemetría es muy importante para la determinación de las causas de mortalidad y los movimientos y dispersiones.

Además del interés científico y de conservación (demografía, distribución, áreas de campeo, etc.) el fototrampeo a veces permite constatar comportamientos y relaciones sociales y familiares. En este caso detectamos las interacciones de linces en un área de reintroducción en Extremadura. Son el macho territorial “Kun” (del 2013) y su hija “Nube” (del 2016). También encontramos al mismo macho con sus hijos “Ortega” y “Ozono” (del 2017). No son tan raras estas interacciones entre linces (a veces emparentados) que desmienten un poco la fama de solitarios de los linces. A pesar de sus comportamientos solitarios, interaccionan con otros linces y poseen un complejo repertorio de comportamientos que va desvelando que son solitarios, pero con vida social.

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