El trabajo de la Fundación CBD-Hábitat en la Sierra de Andujar, en la Vanguardia.

La escasez de conejos y los atropellos lastran la recuperación del lince ibérico en la Sierra de Andújar. La dispersión en busca de alimento, está contribuyendo a un mayor número de accidentes en infraestructuras viarias. Los técnicos del programa de recuperación y reintroducción del lince se muestran muy preocupados por las poblaciones de este felino en la Sierra de Andújar-Cardeña, que reúne al principal núcleo de población en libertad. La aparición en 2013 de una nueva cepa de la Enfermedad Hemorrágica Vírica (EHVb) ha provocado en esta zona una drástica disminución de conejos, la principal presa que sirve de alimento al lince. Las hembras de lince ya no se reproducen tanto. El efecto combinado de las enfermedades del conejo y los atropellos, explican la fragilidad en estas poblaciones de linces. Para combatir la falta de conejos, se puso en marcha un “plan de choque” en Andújar-Cardeña y en Doñana, con refuerzos de conejos silvestres en el que colaboran socios del proyecto LIFE+ Iberlince (Consejería de Medio Ambiente de Andalucía, Fundación CBD Hábitat, WWF) y el Ministerio de Medio Ambiente. En Andújar, estas actuaciones (incluida la alimentación suplementaria mediante conejo doméstico) han dado cierto resultado positivo.

Trabajo de CBD Hábitat

Para el desarrollo de estas tareas, resulta clave el trabajo que hacen técnicos especialistas de la Fundación CBD Hábitat (que trabajan en fincas particulares donde se encuentran linces, en este caso en el valle del río Jándula, cerca del parque natural de la Sierra de Andújar). Su tarea consiste en mejorar el estado de las poblaciones de conejo, favorecer sus hábitats y hacer un seguimiento de las poblaciones de lince. “Nosotros hacemos custodia del territorio con los propietarios de fincas, que adaptamos y adecuamos a las necesidades del lince”, nos explican los técnicos, en el restaurante “Los Pinos” de Andújar. “Los hábitats del conejo han mejorado, pero las poblaciones del conejos se derrumban. La Enfermedad Hemorrágica Vírica nos hace polvo”, dicen algo abatidos, pues “la nueva cepa de la enfermedad mata especialmente a los conejos juveniles; por eso, causa tanto daño y no hay reproducción”. No obstante, elogian el papel de los propietarios privados, que les dejan trabajar en sus fincas desde 1999. “Nuestro trabajo incluye hacer refuerzos con conejos, lo cual comporta un manejo complicado”. “Los conejos salvajes son animales muy sensibles, y se mueren con mucha facilidad cuando los traslocamos”, precisan. Además, la alimentación suplementaria resulta clave, por ahora, para que las hembras de lince no se vayan a otras zonas más peligrosas. Por otra parte, los técnicos de la Fundación CBD-Hábitat son grandes conocedores de los censos del lince, pues llevan 15 años haciéndolos mediante fototrampeo y seguimientos de los territorios.

Todo esto ocurre en la Sierra de Andujar, mientras el lince se está reintroduciendo en cuatro zonas: en el Vale do Guadiana en Portugal, en el Valle del Matachel en Extremadura, y en Montes de Toledo (Toledo) y Sierra Morena Oriental (Ciudad Real) en Castilla La Mancha. Y, las reintroducciones van bastante bien, con por lo menos 5 hembras reproductoras asentadas en cada área. La sierra de Andujar-Cardeña y Doñana son zonas donde preocupa sobre todo la situación del conejo de monte por la Enfermedad Hemorrágica Vírica (EHVb).

Más información en el artículo del periodista medioambiental Antonio Cerrillo, en La Vanguardia Natural, “Linces que mueren bajo las ruedas”:

https://www.lavanguardia.com/natural/20150909/54436345370/linces-mueren-ruedas.html

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