Los atropellos de Linces ibéricos

Las cifras totales, las tendencias y el censo general de Linces ibéricos son relativamente buenos en los últimos años. Así, en las históricas poblaciones de Sierra Morena y Doñana y en las 6 áreas de reintroducción (en Portugal, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha), las poblaciones se han incrementado. Esta buena noticia se ve empañada por la elevada mortalidad detectada en los últimos censos anuales. En el censo de Linces del año pasado en total se detectaron 589 Linces en 2.818 km². Este año 2018 (con el censo aun en marcha) las cifras apuntan también a un incremento.

Pero, como se ha dicho, estas buenas cifras se ven ensombrecidas por la mortalidad, destacando los atropellos como la más importante causa. Así, solo en el pasado año 2017 hubo 31 atropellos, suponiendo el 53% de las 58 muertes de Linces de ese año. Y, en total, de 254 muertes detectadas en 15 años (entre 2002-17 en Andalucía) 114 fueron por atropellos, (45%). Aunque, esta mortalidad se debería contextualizar con las siguientes consideraciones:

  • Incremento de las poblaciones: es decir, a más Linces, más riesgos. Los atropellos podrían ser consecuencia de este incremento, ya que ahora (entre otras razones) por las reintroducciones realizadas la población ha aumentado.
  • Incremento de la superficie ocupada: el Lince ibérico se distribuye más. En 2002 la superficie con presencia de linces era de 125 km², mientras que en 2017 superaba los 2.800 km², lo que implicaría zonas con peor calidad de hábitat, más peligrosas o con más amenazas, como la tupida red de transporte.
  • Concentración en “puntos negros”. En total hay 6 tramos de carreteras que concentran el 68% de los atropellos (A-4 en Jaén y Ciudad Real; CM-410 en Toledo; N-420 en Córdoba, A-301 en Jaén y la EX-103 en Badajoz, foto 1). La concentración de atropellos en esos tramos permitiría priorizar las obras de prevención. Las experiencias demuestran que algunas actuaciones preventivas (en los márgenes, vallados, limpieza de drenajes, obras trasversales, etc.), funcionan (foto 1), y no solo evitan atropellos de fauna, sino que contribuyen a una mayor seguridad vial.
  • Los datos de atropellos y mortalidad de Linces no son comparables entre años, dado que hasta 2014 solo existía Lince ibérico en Andalucía (foto 2). El aumento el año pasado es debido también a los 9 Linces atropellados en Castilla-La Mancha, (vs 18 en Andalucía, donde está la mayor población, 3 en Extremadura y 1 en Portugal).
  • La comparativa de los datos puede llevar a un sesgo, ya que prácticamente todos los Linces atropellados se localizan (por la mayor visibilidad y vigilancia de las carreteras), mientras que probablemente los muertos por otras causas son más difíciles de detectar.

De todas maneras, las cifras absolutas de atropellos son excesivas para la conservación de la especie, nos preocupan mucho y por ello estamos trabajando en varios frentes.

Más información en:

http://www.iberlince.eu/images/docs/3_InformesLIFE/Informe_Censo_2017.pdf

https://www.elmundo.es/papel/historias/2017/11/25/5a1861aeca4741613d8b45b3.html

Foto 1: Ejemplo de actuación de conectividad y prevención de atropellos en el área de reintroducción de Extremadura. Se adecuaron “pasos para la fauna” embocando los pasos con mallas paralelas a la carretera. Y se han detectado algunos linces usándolos, aunque el vallado de márgenes de carreteras es costoso y con posibles efectos negativos para otras faunas. Se debería tender a medidas más sencillas, con mejor relación de costo-beneficio, menor impacto visual, menor mantenimiento y más eficaces; y el problema enfocado desde un punto de vista de permeabilidad o conectividad de la fauna en general y de la seguridad vial. Foto Gobex & Fundación CBD-Hábitat.

Foto 2: Lince en carretera de Extremadura, donde ha habido 7 atropellos  en esta área de reintroducción, la mayoría juveniles y 5 de ellos en 2017-18. La detectabilidad de los atropellos podría ser mayor que otras causas de mortalidad, pero los números absolutos indican más de 128 atropellos entre todas las áreas de presencia. Foto Fundación CBD-Hábitat.

 

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