Abuela, madre e hija ocupando territorios aledaños en la Sierra de Andujar. Los linces a veces tienden hacía la “filopatría matrilineal” (segunda parte)

Es conocido que los linces, como otros carnívoros, a veces tienden hacía la “filopatría matrilineal”. Es decir, las hijas se quedan en los territorios aledaños al de la madre o incluso lo comparten. Un ejemplo de esto fue observado en 2014 en una finca de la Sierra de Andujar con acuerdo de colaboración con la Fundación CBD-Hábitat, donde se dio el caso de las hembras denominadas “Sierpe” (<1999), “Betis” (2005), y “Granza” (2010) (abuela, hija y nieta) ocupando tres territorios aledaños (30/07/2014):

http://www.iberlince.eu/index.php/esp/component/content/article?id=530#.WtsEd9SLQSl

Entonces describíamos como “Granza” había tenido una camada de tres cachorros, los primeros bisnietos de “Sierpe”. Esta vieja hembra desapareció de su territorio un par de años después, quizás con más de 16 años de edad. En un nuevo ejemplo, en este año 2018 una de aquellas cachorras de “Granza” ha tenido su propia camada. Y, “Magarza”, que así se denomina la hembra primeriza, con tres años está residiendo precisamente en el territorio desocupado de su bisabuela “Sierpe”.

Por otro lado, también es sabido que para compensar estos comportamientos (desde el punto de vista genético), son los machos los que tienden a dispersarse y moverse más. Por ejemplo, en dos de estos territorios se ha detectado una permutación de los machos, quizás como estrategia para mejorar la genética.

Como decíamos en 2014, esperamos que alguno de los nuevos cachorros de “Magarza” sea una hembra, que se quede por la Sierra, que a su vez tenga cachorros, y perpetúen el linaje de estos linces.

FOTO: Hembra “Betis” con la camada del 2010, incluyendo a “Granza”.

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