Ideas para la conservación del lince: mejoras de los olivares

La mejora de los olivares como hábitat potencial para los linces dispersantes.

 

Las mejoras de hábitat son fundamentales en la conservación del lince ibérico, entendiendo el hábitat ampliamente (medio, hombre, vegetación, otras especies, especies presa, etc.).Últimamente tenemos una idea recurrente: la mejora de los cultivos agrarios en general y del olivar en particular como zonas de convivencia y aprovechamiento de humanos y otras especies (¿y porque no de conejos y linces?…).

 

En la Sierra de Andujar hay ya más de 50 hembras de lince reproductoras, pero: ¿dónde van los linces juveniles, dispersantes, los nuevos colonizadores, los futuros reproductores? uno de los posibles caminos es hacía el sur, a la campiña, donde esos linces serranos se pueden convertir en linces “aceituneros” en un paseo a “El Olivar”, extensión que algunos consideran un enorme bosque. Pero, un bosque no es un conjunto de árboles al igual que un organismo no es un conjunto de órganos y el olivar jienense, desde el punto de vista de la conservación ya no es lo que era, y debería mejorar.

 

La excesiva intensificación y el uso masivo de herbicidas han convertido miles de hectáreas en eriales con olivos. Un olivar sin herbicidas, y con la vegetación conservada en arroyos, regatos y linderos, con corredores y refugios para la fauna, en fin, más “natural”, podría mantener linces residentes y reproductores. Pero, los conejos deberían convivir con el olivar y los agricultores, y sin que estos tengan daños. La reducción (o eliminación) de los herbicidas y biocidas redundaría en más herbáceas, que podrían alimentar a los conejos y reducir así los daños para el olivo (porque muchas veces los conejos dañan los olivos porque no tienen alternativa para comer, y pocos conejos pueden provocar muchos daños). Todo el sistema podría obtener beneficios de la mejora ambiental del olivar.

 

Por otro lado cuando llueve torrencialmente en Jaén se vé la enorme escorrentía en los olivares, y como se agrandan los regatos y arroyos, ramblas, ríos y finalmente hasta se desborda el Guadalquivir. Si no se dejaran “pelados” los olivares, gran parte de esta agua se esponjaría, se recargarían los acuíferos y no se producirían tantos procesos erosivos.

Un olivar con corredores de vegetación y con refugios para algunos depredadores, que controlen de forma natural a los conejos. Desde luego la mejora del olivar debería alcanzar densidades de conejos compatibles con el hábitat (“olivar”) y además no perjudicar a los agricultores, quizás cobrando más por la calidad, diversidad y sostenibilidad. Algunas experiencias demuestran que los daños a olivares en cultivos “ecológicos” son menores que en otros más intensivos donde se usan herbicidas, pesticidas y abonos de síntesis. La explicación estaría en que estos tienen una suficiente cubierta herbácea, que es preferida por los conejos. La desaparición de las especies arvenses y de linderos, ribazos y setos pueden ser factores que incrementen los daños de los conejos sobre los olivares, aunque no se incrementen las poblaciones. Y además, puede haber otras ventajas (ambientales) como la citada reducción de la erosión, la conservación de la humedad, el enriquecimiento del suelo con nutrientes, etc. Las previsiones de la PAC indican que estas buenas prácticas agrícolas serán fomentadas por la UE en las ayudas financieras, en detrimento de las vinculadas solo a la producción, sin beneficios ambientales. En resumen, sería conveniente adoptar esquemas de agricultura que aumenten y diversifiquen (en el espacio y el tiempo) la disponibilidad del alimento y refugio para los conejos y sus depredadores, pero también para minimizar daños y evidentemente no perjudicar al olivarero. Esperamos que los linces recolonicen (porque ya estuvieron allí) esas tierras de Jaén, del Sur de Sierra Morena, en olivares mas sostenibles y con más biodiversidad.

 

FOTO: Olivar a pie de monte de la Sierra de Andujar, cerca de una zona donde hay buenos parches de monte mediterráneo y donde incluso campean algunos linces. Se trata de una finca privada con acuerdos de colaboración con la Fundación CBD-Hábitat dentro de los proyectos de conservación del lince ibérico.

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