El lince y otros grandes carnívoros europeos

Los grandes carnívoros europeos (oso pardo, lobo, lince euroasiático o boreal, lince ibérico, glotón y chacal dorado) tienen algunos problemas comunes, como la perdida de hábitats adecuados o la no conciliación de los conflictos. Necesitan grandes superficies de hábitats relativamente bien conservados y además ricos en presas o alimento. Además, son “especies clave” de los ecosistemas, “especies paraguas” para otras y foco de atención de la opinión pública conservacionista.

Mantener y restaurar, en convivencia con las personas, poblaciones viables de grandes carnívoros como parte integral de los ecosistemas y paisajes de toda Europa” es el objetivo de, por ejemplo, la “Iniciativa de grandes carnívoros para Europa” (1). Durante los últimos siglos la población humana europea ha crecido hasta los más de 510 millones actuales (de la UE, con densidades medias de 117 hab/km²), y la influencia en el paisaje ha sido muy considerable. Hoy en día, casi no hay verdaderas grandes áreas silvestres en Europa. Sin embargo, una sorprendente cantidad de vida silvestre ha sobrevivido, incluyendo grandes herbívoros (bisontes, ciervo, corzo, jabalí, reno, alce, cabra montés, etc.) y los grandes carnívoros. Muchas de estas especies sobrevivieron al siglo XX por muy poco, y todavía están ausentes en grandes áreas de su distribución original. Afortunadamente, las tendencias actuales de la mayoría de esas poblaciones son estables o incluso aumentan (2). Los lobos, por ejemplo, se han expandido de forma natural a Francia, Alemania y Escandinavia; el lince euroasiático se ha reintroducido (en Alpes, Jura, Vosgos y parte de los Balcanes); los osos han sido liberados en Austria, Italia, Francia y España para reforzar las poblaciones remanentes (3); y los linces ibéricos se han reintroducido en seis nuevas zonas de la Península, que se suman a las dos poblaciones que quedaron remanentes. El desafío para los próximos años implica garantizar que estas tendencias positivas continúen (4).

Debido a que estas especies necesitan grandes áreas, la red de áreas protegidas europeas podría no ser suficiente, aunque la “Directiva Hábitats” de la UE ayuda muchísimo. Para que los grandes carnívoros tengan un futuro a largo plazo, debemos permitirles ocupar sus hábitats originales; y esto significa integrarlos en los paisajes donde vivimos y trabajamos los humanos. Esta reintegración requiere que encontremos formas de coexistir, aunque puedan resultar vecinos difíciles (5,6). Pero, los conflictos se pueden superar, o al menos minimizar. El ejemplo del lince ibérico en las últimos dos décadas es un buen ejemplo que nos lleva a un razonable optimismo.

Más información:

(1) “Iniciativa de grandes carnívoros para Europa”:

http://www.lcie.org/

(2) “Los grandes carnívoros reconquistan Europa” (Ciencia; El País):

https://elpais.com/elpais/2014/12/18/ciencia/1418905768_020640.html

(3) Fundación Oso Pardo:

https://fundacionosopardo.org/

(4)”Manifiesto para la conservación de grandes carnívoros en Europa”:

http://www.lcie.org/LinkClick.aspx?link=http%3a%2f%2fwww1.nina.no%2flcie_new%2fpdf%2f635253308262465095_LCIE%2520manifesto%2520for%2520large%2520carnivore%2520conservation%2520in%2520Europe%25202013.pdf&tabid=4633&portalid=58&mid=6765

(5) “Plataforma de la Unión Europea para la coexistencia del hombre y los grandes carnívoros”:

http://ec.europa.eu/environment/nature/conservation/species/carnivores/pdf/Carnivores.ES.pdf

(6) Proyecto WWFLIFE EuroLargeCarnivores“:

https://www.wwf.es/grandes_carnivoros_europeos/

Foto: Programa de Conservación ex situ del lince ibérico;  https://www.lynxexsitu.es/

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