Historias de linces dispersantes; “Intruso” es “Orvalho”, inmigrante desde Portugal

Contábamos en abril que las reintroducciones del lince ibérico están deparando algunas sorpresas con linces dispersantes y, que estamos descubriendo algunos linces viajeros por la Península Ibérica, con cientos o miles de kilómetros recorridos.

En el caso de Extremadura, hemos tenido algunos casos llamativos: tres inmigrantes desde los Montes de Toledo, una emigrante a los Montes, y un inmigrante a finales del año pasado de origen desconocido (lince denominado “Intruso”, nombre con la “I” reservado para linces “indeterminados”). Recientemente, junto con los técnicos del equipo de seguimiento del Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas (ICNF) del área de reintroducción del Valle del Guadiana en Portugal hemos determinado que “Intruso” en realidad es “Orvalho”, procedente de aquella área, y en concreto de la parte norte cercana al municipio luso de Serpa. Desde allí ha recorrido por lo menos 180 kilómetros hasta llegar al Valle del Matachel donde lo hemos localizado. “Orvalho” en portugués significa llovizna o rocío, parecido al asturiano nombre de orbayo. Y, la historia es más interesante aun, ya que “Orvalho” es hijo de Mundo”, emigrante desde Doñana al valle del Guadiana portugués en 2017. “Mundo”, nacido in situ en Doñana, viajó desde allí hasta una zona cercana a Serpa. Este macho no fue radiomarcado con collar GPS, pero se sabe (por fototrampeo) que se emparejó con la hembra “Malva”, reintroducida en 2016 en el valle del Guadiana en el municipio de Mértola, y rutinariamente monitorizada por técnicos del ICNF. “Malva” y “Mundo” se reprodujeron en 2017, y uno de los cachorros fue “Orvalho”.

Las dispersiones de estos dos machos evidencian líneas de conexión efectiva entre poblaciones linceras, en este caso entre Doñana, el Valle del Guadiana portugués y el Valle del Matachel extremeño. Y es que la viabilidad de las poblaciones de lince ibérico requiere niveles de conectividad suficientes que garanticen el intercambio y diversidad genética de las poblaciones, evitando los efectos de la endogamia y la consiguiente pérdida de adaptación. Estas dispersiones aumentan la probabilidad de intercambios genéticos, como los casos de “Mundo” y “Orvalho” y otros. En un escenario futuro lo deseable es que estos casos, ahora tan llamativos, sean comunes, y la diversidad genética se garantice de manera espontánea gracias a la conectividad entre poblaciones.

Más información:

Conexión efectiva entre poblaciones de Lince-ibérico, en Portugal y España (el caso del lince “Mundo”)

Detectadas dispersiones de linces ibéricos Doñana-Portugal

Foto de «Intruso-Orvalho» en el Valle del Matachel, Extremadura, en enero 2019, junto con otros dos linces residentes allí:

 

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