El Orango Parque Hotel apoya el trabajo de todos sus empleados

La situación económica en Guinea Bissau se agrava aún más con la llegada de la pandemia del COVID-19. El país se ha cerrado completamente y sin ayudas de cooperación al desarrollo su futuro es mucho más incierto. Dos de los principales motores de ingresos del país, la recogida de anacardos y el turismo, se han visto muy afectados por la situación. Hoteles, restaurantes, bares, todos han cerrado y tomado las medidas necesarias para combatir el virus. Cientos de personas han perdido su empleo y el pequeño comercio que llevaban a cabo las mujeres para mantener a la familia se ve comprometido. El Orango Parque Hotel cerró sus puertas en marzo, pero entiende la dura situación que viven las familias. Por este motivo ha decidido continuar pagando los salarios de sus empleados mientras estén en casa y hasta el fin de la temporada que tenían prevista si la pandemia no hubiera tenido lugar. Nuestro hotel quiere aliviar, en la medida que nos sea posible, el aislamiento y la falta de comida que ya se empieza a notar en la isla de Orango Grande.

Durante el confinamiento, todos pensamos en lugares especiales donde estuvimos, queremos ir o que simplemente nos gustan por lo que representan. Éste es uno de ellos!

Más información y vídeo sobre los valores ornitológicos de las Isla Bijagos:

El hotel está gestionado por la “Associaçao Guiné Bissau Orango”, una entidad española sin ánimo de lucro que participa en un proyecto de desarrollo del ecoturismo en los Parques Nacionales de Guinea Bissau. El Orango Parque Hotel tiene como principales socios a la Fundación CBD-Hábitat, con proyectos que facilitan las relaciones del hombre con su entorno natural;  el Instituto de la Biodiversidad y de las Áreas Protegidas de Guinea Bissau (IBAP); y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Birding Orango: https://youtu.be/zi2oT50vagY

Cocinera en el Orango Parque Hotel

Mujeres camino de la aldea de Canogo. Isla de Orango

Atardecer en Orango

La Fundación CBD-Hábitat trabaja en la conciliación de conflictos por conejos de monte (II)

En la Fundación CBD-Hábitat llevamos desde nuestros orígenes trabajando por el conejo de monte como especie clave de los ecosistemas mediterráneos, y especie presa fundamental de depredadores emblemáticos como el lince ibérico o el águila imperial ibérica. En 2019, se constituyó un Grupo Operativo para la “Prevención de daños a la agricultura producidos por el conejo” (“Proyecto PreveCo”), coordinado por WWF, para profundizar en el conocimiento de las poblaciones más densas de conejos y su relación con la agricultura. Así, estamos en una “alianza entre conservacionistas, agricultores e instituciones para prevenir los daños del conejo en los cultivos”, y suavizar el conflicto. Es evidente que existen zonas agrícolas donde los conejos ocasionan daños a la agricultura, sobre todo en cereales, olivar y viñedos. Por eso pretendemos recopilar información y lograr una imagen realista de cuáles son las causas, los cultivos y zonas afectadas, y los métodos para la prevención. La colaboración entre administraciones, organizaciones profesionales, científicos y ONG ambientales con experiencias diferentes permitirá evaluar el tipo de acciones más adecuadas.

Este grupo, de carácter supraautonómico y enmarcado dentro del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014/2020, está coordinado por la organización conservacionista WWF, y en él participamos como miembros beneficiarios la Fundación CBD-Hábitat, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), y la empresa Fomecam; Agroseguros, la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales de la Junta de Castilla-La Mancha, y la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura, como socios colaboradores; y el Instituto de Biología de la Conservación (IbiCo) como miembro subcontratado.

La agricultura es un sector primario esencial que se desarrolla en estrecha relación con el medio ambiente. Pretendemos abordar el conflicto de una forma integral, con medidas preventivas, y con el objetivo de reducir las pérdidas económicas causadas, que pueden afectar a más de 40.000 hectáreas anuales. Las medidas que se van a testar son, en su mayoría, sistemas tradicionales, acompañados de otras más modernas. El proyecto debe concluir con la publicación de unas recomendaciones generales de los métodos más adecuados para la prevención de daños en cada situación.

La situación del conejo de monte podría considerarse en estos momento como “bipolar”; por un lado con conflictos con el sector agrícola; y por otro lado la problemática por su escasez y consecuentemente con medidas de fomento allí donde la especie está en declive, y es fundamental como especie presa y clave de los ecosistemas mediterráneos (la UICN la cataloga en 2019 como “En Peligro”).

En resumen, con el objetivo de hacer compatible la agricultura con el medio ambiente y con un buen estado de la especie, participamos en el “Proyecto PreveCo”, y en este año 2020 seguiremos profundizando en esta línea de trabajo, enmarcada en los objetivos de la Fundación de trabajar con las personas que conviven en el medio natural, y la resolución de conflictos.

Más información:

La Fundación CBD-Hábitat trabaja en la conciliación de conflictos por conejos de monte (I)

PreveCo, un proyecto para reducir los daños de los conejos a la agricultura  WWF España

Nace PreveCo, un proyecto para reducir los daños de los conejos a la agricultura. UPA, Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos

Conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus), UICN Red List of Threatened Species 2019

El Programa de Conservación de la foca monje se desarrolla bajo el marco de la Convención de Especies migratorias

Las migraciones de los animales implican la mayoría de las veces franquear los límites jurisdiccionales de las naciones. Por ello, se hace necesario adoptar acuerdos internacionales con acciones concertadas por los Estados dentro de cuyo territorio atraviesan las especies migratorias alguna parte de su ciclo. El principal tratado internacional en este sentido es el realizado en Bonn bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y en vigor desde el 1 de noviembre de 1983, y en España desde el 1 de mayo de 1985. El convenio (CMS) pretende la conservación de la fauna migratoria mediante la adopción de medidas de protección y conservación del hábitat, concediendo particular atención a aquellas especies cuyo estado de conservación sea desfavorable. El convenio incluye dos apéndices. El Apéndice I incluye las especies migratorias que se consideran amenazadas. Las especies migratorias que necesitan o se beneficiarían considerablemente de una cooperación internacional figuran en el Apéndice II de la Convención. Por esta razón, la Convención anima a los estados del área de distribución a crear acuerdos globales o regionales. A este respecto la CMS actúa como una convención marco. Los acuerdos pueden variar desde tratados legalmente vinculantes (llamados Acuerdos) a instrumentos menos formales, como los Memorandos de Entendimiento, y pueden adaptarse a las necesidades de cada región en particular.

En el caso concreto de la foca monje hay que decir que el tamaño de la población frente a la costa atlántica de Mauritania se está recuperando después de siglos de declive continuo. La colonia más grande de la especie en la península de Cabo Blanco se ha más que triplicado en 15 años. Gracias a la implementación efectiva de un Plan de Acción regional, ahora cuenta con aproximadamente 400 individuos. Hace dos décadas, la colonia de Cabo Blanco estaba al borde de la extinción, pero el Plan de Acción bajo la CMS ha logrado cambiar el rumbo. Un programa similar ahora emula la estrategia exitosa para la conservación de una colonia más pequeña de la especie en las islas Madeira. Las focas monje del Mediterráneo (Monachus monachus) solían prosperar en todo el Mar Mediterráneo, desde el Océano Atlántico oriental hasta el Mar Negro. Desde el siglo XV, las focas fueron cazadas por su piel, piel, carne y grasa. Estas persecuciones masivas, junto con el rápido desarrollo de las áreas costeras, diezmaron una gran parte de las poblaciones y condujeron a las focas, anteriormente acostumbradas a descansar y reproducirse en playas abiertas, a cuevas aisladas en alta mar. A principios del siglo XX, la especie parecía haberse extinguido, hasta que se descubrió la colonia junto a la península de Cabo Blanco en 1945. Medio siglo después, durante la reunión de la COP de 1994 en Nairobi, las Partes de la CMS alentaron a los Estados del área de distribución a emprender una acción concertada para la conservación de las focas monje. En 1997, un brote de toxinas de algas en la cadena alimenticia causó una muerte masiva en Cabo Blanco, matando alrededor de 200 focas, ¡dos tercios de una colonia que anteriormente contaba con 350¡. Esta mortalidad masiva impulsó medidas de conservación para proteger los animales supervivientes. En el marco de la CMS, España inició un Plan de Acción en 2000 y lo ha implementado junto con Mauritania, Marruecos y Portugal. En 2007, los cuatro países concluyeron un Memorando de Entendimiento (MOU) para proporcionar el marco legal e institucional intergubernamental para la implementación adicional del Plan de acción. La Fundación «CBD-Habitat» ha liderado el programa desde su inicio y lo ha llevado a cabo en cooperación con la ONG mauritana «Annajah». El programa se basa en tres pilares:

  1. Un tramo costero de 7 km ha sido protegido como Reserva «Costa de las Focas». Esta es una sucesión de acantilados con cuevas arenosas inaccesibles, donde las focas se reproducen y descansan. Se han restringido las actividades de pesca en las aguas circundantes, así como el acceso de personas a los acantilados.
  2. Los programas educativos han aumentado la conciencia entre las comunidades locales y han proporcionado a los pescadores artesanales capacitación en pesca segura y sostenible.
  3. El despliegue de nuevas tecnologías facilitó el monitoreo de las focas. Se colocaron cámaras de alta resolución 4K capaces de autolimpiarse y repararse, y se adaptaron a las turbulentas aguas del interior de las cuevas de cría. Las “pulseras” GPS colocadas en las aletas traseras de las focas revelan sus movimientos en la mar, y ayudan al conocimiento aplicado y por tanto a mejorar la protección de la colonia.

Hasta ahora, el Plan de Acción ha arrojado resultados impresionantes. El tamaño de la población de Cabo Blanco ha excedido el nivel anterior a 1997 y las focas monje vuelven a hacer uso regular de las playas abiertas de la reserva.

En resumen, la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres («Convenio de Bonn») persigue conservar las especies marinas y terrestres y de aves migratorias en todo su ámbito de aplicación. La foca monje del Mediterráneo es un claro ejemplo. La Convención fue firmada en 1979 en Bonn (de ahí su nombre) y entró en vigor en 1983. Como se ha dicho es un tratado intergubernamental, concluido bajo la égida del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se ocupa de la conservación de la vida silvestre y de los hábitats a una escala internacional.

Más información:

Convention on the Conservation of Migratory Species of Wild Animals

Pagina oficial del Convenio de Bonn

Convenio de Bonn MITECO

Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias MITECO

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Proyectos de la foca monje Fundación CBD-Hábitat

Programa de Conservación de la foca monje Fundación CBD-Hábitat

 

Proyecto LIFE “Foca Monje de Madeira”

Acabamos de finalizar el proyecto «Conservación de la foca monje del Mediterráneo en Madeira y desarrollo de un sistema de vigilancia del estado de conservación” (LIFE Madeira Monk Seal), donde la Fundación CBD-Hábitat ha sido la coordinadora beneficiaria, con los socios portugueses “Instituto das Florestas e Conservação da Natureza” (ICNF), IP-RAM Secretaria Regional de Ambiente e Recursos Naturais e Alterações Climáticas, desarrollado en Madeira, Portugal, desde junio 2014 hasta diciembre del 2019.

Las principales actuaciones desarrolladas han sido:

  • Localización, caracterización y protección de las cuevas de interés para la foca monje en Madeira.
  • Establecimiento de un protocolo de vigilancia del estado de conservación de la especie y de su hábitat.
  • Instalación de sistemas no invasivos para el seguimiento por satélite de las focas monje.
  • Embarques en barcos de pesca y marítimo-turísticos para disminuir las amenazas, perturbaciones o cualquier interacción negativa con la foca monje.

Resumen de resultados:

Tras cinco años de intenso trabajo, hemos finalizado el LIFE Madeira Monk Seal, que nos ha llevado a conocer a la otra población de foca monje del Atlántico oriental. Hemos aprendido mucho, porque ha supuesto trabajar en condiciones diferentes a las habituales, lo que nos ha llevado a enfrentarnos a nuevos retos.  El resultado más relevante es que las focas madeirenses son unas heroínas!. Primero, porque el hábitat de cría es muy reducido: sólo utilizan dos cuevas para criar, y no ofrecen la seguridad y protección ante los temporales que precisan los recién nacidos. Por ello, de cada diez focas que nacen, sólo sobreviven cuatro ¡y eso es muy poco!. Por otro lado, el territorio donde se alimentan es muy pequeño: hemos comprobado (gracias al marcaje con GPS y a registradores de profundidad) que se alimentan entre la costa y los 200 m de profundidad, pero al ser el archipiélago de origen volcánico, las paredes se precipitan vertiginosamente hacia las profundidades. Eso hace que dispongan de una pequeña franja que apenas alcanza para mantener esta pequeña población de focas. Además, al caracterizar la población hemos comprobado con certeza su pequeño tamaño, compuesta solo de 20 individuos de más de 1 año: tres machos, diez hembras, cuatro subadultos y tres juveniles. ¡Por todo ello nos admira su empeño en vivir!

Más información, informe final y vídeo:

LIFE 13NAT/ES/974 «Madeira Monk Seal» Layman´s report 2014-19 English

LIFE 13NAT/ES/974 «Madeira Lobo-marinho» Layman´s report 2014-19 Portugués

El proyecto LIFE Madeira monk seal finalizó en 2019. Sin embargo, sus acciones continúan en el terreno a favor de la conservación de esta especie. Para dar a conocer este proyecto, el fotógrafo Nuno Sá realizó un vídeo que busca promover la participación de todos en la conservación de esta especie que forma parte de la identidad de Madeira:

https://www.youtube.com/watch?v=0yHB8k6VWEs

 

El calendario del año: el sonido de la naturaleza

Para empezar el año, doce lunas, doce páginas del calendario sonoro de la naturaleza de Carlos de Hita:

  1. La luna de enero es la del búho real y la garza.
  2. La de febrero es del búho chico, el zorro y el sapo corredor.
  3. La de marzo es la del alcaraván en el suelo y el mochuelo en su olivo.
  4. Durante la luna de abril llega el tiempo del urogallo, del corzo y de la becada.
  5. Bajo la de mayo canta el ruiseñor.
  6. Plenilunio en junio, con el paíño en su roca y la pardela cenicienta sobre el mar.
  7. En julio le silba a la luna el autillo; junto a él matraquea el chotacabras pardo.
  8. En la de agosto gruñe el calamón, se ríe el zampullín y no calla ni una sola rana.
  9. La luna de septiembre es la de la berrea y el sapo partero.
  10. En octubre, la luz fría ilumina la ronca del gamo y el viaje otoñal del cárabo.
  11. En las noches de noviembre chapotean en sus reflejos el avefría y las grullas viajeras.
  12. La de diciembre es la luna del lobo.

Más información:

http://www.carlosdehita.es/

https://www.cbd-habitat.com/2019/07/12/los-sonidos-de-la-naturaleza-carlos-de-hita-en-la-mina-la-jayona/

Nos afecta el cambio climático (II)

El cambio climático se considera uno de los cinco problemas principales de la pérdida de la biodiversidad en el mundo, junto con la pérdida de hábitats, la sobreexplotación, la contaminación y las especies exóticas invasoras. Por ello, se prevén múltiples efectos sobre la diversidad biológica que agravarán sus problemas de conservación. Se predice la extinción de animales y plantas, ya que los hábitats cambiarán tan rápido que muchas especies no se podrán adaptar a tiempo.

El cambio climático actual es antropogénico y se relaciona principalmente con la intensificación del efecto invernadero debido a las emisiones procedentes de los combustibles fósiles. Y no solo son los sectores del transporte o la energía. Por ejemplo, las tecnologías de la información y la comunicación (teléfonos móviles y ordenadores que usamos todos) contribuyen al 2,5% de las emisiones globales de carbono, una cifra muy similar a la de la aviación comercial, tan denostada por sus emisiones. Todos estamos implicados y afectados, desde los conejos hasta las focas y los humanos. El cambio climático afecta a todo. El impacto potencial es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las condiciones para la producción de alimentos, aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías, olas de calor, o enfermedades de otras latitudes. El cambio climático no es un fenómeno sólo ambiental sino de profundas consecuencias económicas y sociales. Los países más pobres, que están peor preparados para enfrentar cambios rápidos, serán los que sufrirán las peores consecuencias. España ocupa el puesto 29º en la lista de los países más vulnerables.

La Cumbre de Madrid (COP25)

Las emisiones de CO2 relacionadas con los combustibles fósiles han aumentado un 61% desde la Cumbre de Rio de Janeiro de 1992. Mantener el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados es el objetivo que 197 países se comprometieron a cumplir en el Acuerdo de París de 2015. Por tanto, es urgente descarbonizar todos los sectores de la economía. La Cumbre de Madrid (COP25) es especialmente trascendente, ya que constituye la última reunión para activar el Acuerdo de París, concebido como el primer pacto mundial vinculante en defensa del clima del planeta, que tiene que estar plenamente vigente en enero de 2020. La COP25 busca impulsar las garantías para ponerlo en marcha con la entrada en vigor de las medidas nacionales. No es hora de ser alarmistas, sino realistas.

Afección a la biodiversidad

A las especies con las que trabajamos en la Fundación CBD-Hábitat les afecta mucho el cambio climático, especialmente al conejo de monte (y sus depredadores) y a la foca monjePero el problema es mucho más amplio. La biodiversidad general está muy afectada, por ejemplo, en cambios en la distribución de las especies, aparición de especies exóticas invasoras (con el desplazamiento de las autóctonas), o alteraciones en las migraciones. El verano se alarga (a una media de nueve días por década). Y, un millón de especies están amenazadas de extinción.

Algunos indicadores, cercanos y lejanos:

Hay múltiples impactos en los ecosistemas marinos (calentamiento de las aguas, subida del nivel del mar, aumento del pH del agua y pérdida de capacidad de calcificación de los organismos calcáreos, desplazamientos de las especies hacia latitudes más al norte, etc.), pero especialmente grave es el castigo que sufren los arrecifes de coral. A la contaminación, el arrastre de sedimentos que los cubren, la sobrepesca o el expolio, se une el cambio climático, ya que están al límite de la tolerancia térmica. Por otro lado, el Mediterráneo se calienta a razón de 0,34 grados por década, y se está produciendo un incremento del nivel estimado en 3,4 milímetros por año desde 1993, desaparecen algunas especies sensibles y entran especies invasoras.

La flora es también muy sensible a estos cambios. El crecimiento de las hayas en las montañas norteñas ibéricas ha experimentado una disminución de casi el 50% en los últimos 30 años, observándose un reemplazamiento progresivo de los ecosistemas frío-templados por otros de tipo mediterráneo. El hayedo y el brezal están siendo sustituidos por el encinar en altitudes intermedias. El cambio climático favorece la expansión de especies parásitas, como la «seca» que fulmina a encinas y alcornoques. Hay una disminución de las precipitaciones del verano e invierno y un aumento en otoño y primavera. Así, se han detectado menos tormentas estivales en el Sistema Central que ponen en peligro los bosques de coníferas del Guadarrama. Un poco más alejado resulta el área deforestada de la Amazonía, que entre agosto de 2018 y julio de 2019 fue un 30% mayor que en el periodo anterior y es el índice más alto desde 2008.

Hay especies animales que sufren especialmente, como el urogallo cantábrico, que ha perdido el 70% de sus poblaciones en los últimos 30 años. Otras se han expandido, como la oruga procesionaria, de origen y distribución mediterráneos, que ha incrementado su presencia en zonas norteñas o de montañas alpinas. La perdiz nival es ejemplo de especie indicadora que cada vez se desplaza más hacia el norte. En España, sus poblaciones ya solo sobreviven (y en retroceso) aisladas en áreas de los Pirineos a más de 1.800 metros de altitud. Un poco más alejados resultan los pingüinos barbijo estudiados en las bases antárticas españolas, que se han reducido un 41%, consecuencia a su vez de la reducción del 80% del krill de la península antártica. Y, hay aves de origen africano que son habituales en localidades andaluzas, como el vencejo moro, el vencejo cafre o el buitre moteado.

Soluciones

En particular, en la Fundación CBD-Hábitat intentamos luchar contra el cambio climático, y por ejemplo hemos gestionado toneladas de biomasa no incinerada dentro del Proyecto LIFE Feeding scavengers, directamente consumidas por las rapaces, y a los beneficios para ganaderos y aves necrófagas se suma la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, al eliminar el transporte de los cadáveres hasta las plantas de tratamiento y sobre todo las emisiones derivadas de la incineración de estos cadáveres.

En general, las acciones dirigidas a conservar la biodiversidad deben tener en cuenta la adaptación al cambio climático. Asimismo, deben potenciarse las sinergias positivas entre las políticas de conservación de la biodiversidad y las de mitigación y adaptación al cambio climático. La Unión Europea propone como instrumentos para combatir los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas medidas que favorezcan la integridad de los ecosistemas y su resiliencia, así como las que fomenten la conservación, promuevan la conectividad y la permeabilidad de los espacios naturales, especialmente los protegidos. Una de las soluciones podría ser la creación de más espacios protegidos y corredores ecológicos, que benefician a la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. No es hora de ser alarmistas, sino realistas…

Más información:

Biodiversidad y cambio climático

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